BUCEO CIENTÍFICO

¿Qué es?

El buceo científico es aquella actividad subacuática realizada para tener acceso en el ambiente hiperbárico a técnicas de aplicación en investigación científica. Es, por tanto, una actividad de buceo, que por sus exigencias y finalidades específicas, se diferencia, con mucho, del buceo recreativo y del deportivo.
El buceo científico no es un simple ejercicio de técnicas bajo el agua, que lo reduciría a un problema semántico, sino que es un campo del buceo que se distingue tanto por su desarrollo, como por sus finalidades. No existe el buceo científico per se, por tanto, sino que existen técnicas y procedimientos realizados para proyectos concretos.

¿Cómo se regula?

La Orden Ministerial de 20 de Julio del 2000, por la que se modifican las normas de seguridad para el ejercicio de actividades subacuáticas, aprobadas por Orden de 14 de octubre de 1997, ha establecido, con gran inteligencia, que el buceo científico (buceo desarrollado por investigadores) se regirá por las normas del buceo recreativo-deportivo, pero con un seguro profesional. Ello es lógico, pues el buceo científico distingue a dos tipos de buceadores: el personal científico y el personal auxiliar.
Así, en un estudio subacuático con carácter o finalidad científica, se aglutina a buceadores comerciales y buceadores deportivos y recreativos que ejercen una actividad científica. El buceo científico se realiza con técnicas tanto del buceo recreativo, deportivo, y del buceo técnico.
El buceo científico lleva a buceadores expertos y cualificados a mayores exigencias que las del buceo recreativo habitual. Está marcado por una cantidad mucho mayor de requisitos de equipo y entrenamiento para manejar las exigencias adicionales que este tipo de buceo entraña.

Como en el buceo científico los requisitos de ejecución de las inmersiones son complejos, los buceadores científicos utilizan metodologías y tecnologías complejas y entrenamiento para manejar los riesgos añadidos.

¿Cómo se forman los buceadores científicos?

Al buceo científico se accede como buceador certificado, para los cuales existen cursos, seminarios, títulos…de buceo, para científicos. Son muy especializados, puesto que cada campo (arqueología, acuicultura, biología, edafología, batimetría…) tiene una formación específica fuera del agua, no asimilable para personal no investigador.

Los cursos de buceo científico no se realizan para un aprendizaje de técnicas de buceo, sino para ofrecer formación en determinadas acciones o capacidades que se necesitan para trabajar como científico o investigador dentro de la disciplina concreta. Por mucho empeño que ponga un buceador comercial, si no es, v.gr. arqueólogo, con mucha dificultad podrá hacer una adecuada lectura de estratos. Esa es la gran diferencia. Los científicos buceadores podrán ser titulares de la investigación o técnicos de campo en las diferentes disciplinas; con técnicas muy diferentes: yacimientos arqueológicos, toma de muestras, transectos de medición, análisis con espectrómetros o cromatógrafos, levantamientos gráficos de fondos marinos, etc….

Organismos y Universidades que realizan las labores de investigación son los que requerirán que el buceador tenga o no el título de buceo comercial. Eso varía mucho. En Europa, Norteamérica, Asia…con titulaciones científicas de Universidades para buceadores deportivos- recreativos es lo definido por la ley, aquí, depende de las comunidades.

Se expiden titulaciones de buceo para científicos por diferentes universidades, organismos, federaciones y administraciones. Universidades como la de Granada, Cádiz, el CAS del IAPH, PADI, CMAS, NAUI….cada organismo tiene cursos muy específicos para cada campo. No hay grados en estas titulaciones, sino certificaciones de buceo científico en diversas tareas.

 

“Buzo Científico”

 

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En definitiva, un buzo o buceador científico no es un buceador recreativo, deportivo o comercial que con unos cursos de técnicas aplicadas se convierte, por estos medios, en científico. La formación y el ejercicio de la investigación científica requiere de muchos años de Universidad y de no pocos esfuerzos personales, económicos y de tiempo. Ser científico es una larga carrera de fondo, en la que la pasión y la vocación se convierten no sólo en motores, sino en el combustible necesario del día a día. Por ello, el término “buceador científico” no debe ser aplicado a buceadores que, de forma regulada -o no- han sido instruidos en técnicas de práctica operativa en el ámbito subacuático. El término “buceador científico” debe ser aplicado a científicos e investigadores que, por la exigencia de proyectos concretos en los que participan, regulada y oficialmente, han de ejercer cierta parte de la actividad en el ámbito subacuático.